Streaming, la nueva TV
La explosión del video a través de Internet, consecuencia de la difusión de la banda ancha, está teniendo un impacto profundo en la forma en que se consumen los contenidos audiovisuales. Dos elementos básicos, el acceso bajo demanda y la disponibilidad casi infinita de contenidos, marcan la agenda para las opciones tradicionales de oferta audiovisual.
En un principio, el consumo de contenido de TV (shows, series y películas) a través de Internet fue reducto de las opciones ilegales, que tuvieron en sitios como Cuevana su punto cúlmine en cuanto a calidad de oferta. Pero fue esta popularidad la que dejó entrever que había espacio para ofertas legales si la propuesta era la correcta. Así surgieron alternativas de streaming que no violan derechos de propiedad intelectual y que tienen en YouTube y Netflix a sus máximos, aunque no únicos, exponentes. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.
Las opciones legales presentan dos grandes líneas de contenidos: aquellos producidos para el mundo offline y que encuentran un repositorio online y aquellos que son generados para su distribución online. En el primer caso se encuentran los sitios de canales de TV, quienes aportan la posibilidad del consumo bajo demanda vía Internet que la TV tradicional no provee. En el otro extremo están los sitios que tienen contenido pensado para y por Internet, muy populares entre los segmentos más jóvenes. En el medio está YouTube, que ofrece contenidos de ambos tipos, lo que le da un rol estelar en este escenario.
YouTube atrae en mayor medida a adolescentes y pre adolescentes, principales consumidores de contenido audiovisual que no existe en la TV. Entre éstos el fenómeno de los Youtubers es muy fuerte, siendo el humor el tema más convocante y popular. Éstos generan un fenómeno de cercanía entre grupos de usuarios con intereses similares, aunque sin llegar a conformar una red social. También son populares los canales de videojuegos, donde se encuentran reseñas (reviews), tutoriales (walkthrough), gameplays (demostraciones de cómo se juega y que se consumen previa la compra de un juego) y también competencias. Con todos los videos en un solo sitio y los canales para organizarlos, YouTube es, sin dudas, la TV de las generaciones más jóvenes.
Por su sencillez de uso y características de sus contenidos, Netflix llega a aquellos que no hacen habitualmente streaming o descargas debido a su complejidad. Por su parte, quienes sí hacen streaming o descargas y usan Netflix, las hacen para complementar los contenidos no disponibles en la plataforma OTT. Por el lado del catálogo, tiene ventajas y desventajas. A favor, es percibido como que ofrece más contenidos que la TV paga. En esto influye también que al ser bajo demanda todos los contenidos están disponibles al mismo tiempo. También es positiva la oferta de contenidos propios y exclusivos. No obstante, es percibida negativamente la ausencia de ciertos contenidos de terceros (ej. HBO), el retraso en las temporadas y la escasez de contenido local.
Con el surgimiento y crecimiento de estos nuevos actores, la industria atraviesa un período de transición hacia un nuevo modelo con profundas implicancias. Quienes generan contenidos (productoras de todo tipo) y quienes los distribuyen (canales de TV, operadores de TV paga y plataformas de OTT) se encuentran ante un escenario inédito que exigirá de mucha creatividad y flexibilidad para adaptarse sin morir en el intento. Se trata de un negocio que cambió radicalmente en su forma de distribución y monetización. Lo que no cambió tanto, por ahora, es el contenido. Pero sin dudas se verá afectado también.



Cada vez más, los televisores están dejando de ser meras pantallas para convertirse en uno de los tantos dispositivos conectados disponibles en el hogar, sumándose a computadoras, celulares, tablets y otros. La prueba está en que en los tres primeros trimestres del año, del total de televisores que se incorporaron al mercado, un 45% fueron Smart TV, contra un 32% en el 2014.
En el desarrollo de la tecnología LTE, aquella que da vida a la 4G, la atención se concentra en las redes, haciendo hincapié en el rol de operadores y reguladores para su despliegue exitoso. No obstante, se suele otorgar menos relevancia al rol de los terminales (teléfonos y otros dispositivos) que se ubican en el extremo de la red y que son el punto de contacto entre el usuario y los servicios y contenidos que esta tecnología posibilita.
El negocio de los smartphones ha madurado tanto que da lugar al surgimiento de marcas locales que, aunque no compiten mano a mano con las internacionales, encuentran oportunidades en un mercado que es masivo. En los últimos tiempos han surgido en Argentina marcas locales como Joy (BGH) o Go (Noblex). Tal es así que éstas ya representan el 3,5% del mercado argentino de smartphones en lo que va del 2015. Este número seguramente seguirá creciendo, ya que se acaban de sumar otras marcas como Spanky (Exo) o CX (Air Computers) y no sería raro que se agregue alguna más.
Es bien sabido que la industria de las telecomunicaciones, como toda actividad ligada a la infraestructura, es capital intensiva, demandando continuas inversiones no sólo para mantener lo que está sino para seguir el ritmo de la evolución tecnológica propia de la actividad. Pero también es importante tener en cuenta que el nivel de inversión, y por ende de calidad y actualización de las redes, está íntimamente ligado al marco regulatorio en el cual se desenvuelve.
Con el surgimiento de distintas alternativas para el consumo de contenidos audiovisuales a través de Internet, la TV lineal (TV abierta analógica, la TDA y los servicios básicos de TV paga) busca la forma de convivir. Si bien todavía la TV lineal es dominante en términos generales, también es cierto que dentro de la población con acceso a banda ancha el consumo audiovisual vía Internet es moneda corriente. Por lo tanto, las debilidades del formato lineal tradicional se hacen cada vez más evidentes. Esto surge del informe “
Con unanimidad en el Senado y tratamiento sin debate en Diputados por retiro de la oposición, finalmente esta semana el Congreso aprobó la ley de Desarrollo de la Industria Satelital. A pesar de su nombre, la nueva norma transfiere la explotación de las bandas de frecuencias de 3G y 4G a la empresa de telecomunicaciones estatal Arsat. Las mismas corresponden al lote que se puso en juego para un 4° operador en la última licitación de espectro y que ganara oportunamente Arlink para luego perder por falta de pago. De esta forma, el gobierno reflotó la movida del operador móvil estatal que ya había sido lanzada en 2012 bajo el nombre Libre.ar y que fuera descartada poco más de un año después por razones nunca especificadas y sin ningún avance visible.

