Crónica de una muerte anunciada
Cuando varios años atrás se anunció en Argentina la migración del sistema de televisión analógico hacia la TDT (Televisión Digital Terrestre, rebautizada aquí como TDA o Televisión Digital Abierta ya que incluye también la televisión satelital provista por Arsat) se destacaba entre sus ventajas la posibilidad de ser consumida desde los celulares. Esto hizo que el gobierno anterior presionara a los fabricantes de smartphones en el país para que incluyeran en su oferta modelos con sintonizador para TV digital abierta. Sin embargo, esta característica nunca prendió y apenas si se vendieron algo más de 500 mil unidades entre 2012 y 2016. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2017”, realizado por Carrier y Asociados.
A partir del 2011, empezaron a llegar al mercado terminales móviles con sintonizador de TV, pero analógicos (para la TV de aire tradicional). Éstos lograron su punto máximo en 2013, donde alcanzaron casi el medio millón de unidades, para luego caer abruptamente a menos de 16.000 unidades en 2014 y desaparecer del mercado en 2015. Mientras tanto, los terminales con sintonizador de TDA arrancaron tímidamente en 2012 y 2013 para llegar en 2014 y 2015 a alrededor de un cuarto de millón de unidades para caer abruptamente en 2016 a menos de 17.000. Así, el parque actual de celulares que permiten sintonizar TDA es inferior al medio millón de unidades. Obviamente, esto no significa que todos ellos sean utilizados para ver TV lineal de aire.

Más allá de las intenciones políticas de la gestión anterior por impulsar el acceso a la TDA desde el celular, lo cierto es que TV lineal y movilidad no maridan adecuadamente. Una TV lineal, donde es el televidente quien se debe ajustar a los contenidos elegidos por el programador y a sus horarios, dista de ser el contenido apropiado para su consumo en movimiento. Esto ya había sido comprobado por la industria años atrás, en la primera década del siglo XXI, cuando las pruebas de campo en Europa no pasaron de eso y con el fracaso de Qualcomm y su MediaFLO, desactivado en 2010.
Los hechos demuestran que hoy la estrella es el video bajo demanda, que permite no sólo elegir qué se va a consumir sino también, cuándo. De allí el éxito de plataformas como Netflix en los celulares, dispositivos utilizados para acceder a contenido audiovisual por aproximadamente un tercio de quienes consumen servicios OTT.
La historia de la TDA demuestra que, en materia de TV lineal en el celular, poder no es querer.



Cuando se mide la cantidad de accesos a Internet, el número absoluto es sólo parte de la película. Por supuesto, es importante saber si crecen, se mantienen o decrecen. Pero al interior de esos números hay también datos más cualitativos, que tienen que ver con la evolución de la tecnología detrás de los accesos.

Si hay algo que no se le puede negar al actual regulador es su propensión a otorgar espectro para servicios móviles. Esta semana dio un nuevo paso en ese sentido, al publicar la resolución 3687 que describe el mecanismo para el otorgamiento de espectro en la banda de 2.5 GHz.
El ciberataque de la semana pasada, basado en el malware Wannacry y utilizando la modalidad de ransomware, demuestra que estas cosas no pasan por un único error o punto débil, sino por una suma de circunstancias que se conjugan para dar lugar a un resultado penoso. Una historia que involucra a la NSA, Microsoft, varias empresas de todo tamaño y usuarios que, a pesar de todo el hardware y software de seguridad, siguen evidenciando que el factor humano juega siempre un rol clave en la materia.
Hace unos años, cuando aparecieron los smartphones con pantallas de 5 pulgadas o más, a muchos les parecieron ridículos por su tamaño desmesurado para la época. Tal es así que dio lugar a una (efímera) subcategoría, las phablets, mezcla de “phone” por sus características técnicas y de tablet por sus dimensiones. Con el paso del tiempo y la popularización de las mismas, la subcategoría desapareció como tal, al igual que la sensación de ridiculez. Esto pasa también en Argentina, donde el año pasado los equipos de 5” o más representaron por primera vez más de la mitad del mercado. Esto surge del informe 
Quienes siguen de cerca la actividad de la industria móvil saben que esta tecnología despierta sensaciones encontradas entre los operadores, que son quienes tienen la tarea de desplegar las redes. Por un lado, 5G da soporte a los usos que se vendrán en un futuro cercano, aumentando notablemente la cantidad y variedad de dispositivos conectados. Por el otro, quedan dudas respecto del modelo de negocio que justifique las importantes inversiones que hay que afrontar, al menos inicialmente.

