Durante mucho tiempo, el mercado argentino de smartphones fue territorio exclusivo de las grandes marcas internacionales. Eso empieza a cambiar. Fabricantes con larga trayectoria en electrónica de consumo decidieron dar el salto a la telefonía y hoy ofrecen sus propios teléfonos inteligentes. No compiten de igual a igual con los gigantes globales, pero encontraron un espacio en los segmentos más sensibles al precio, y su presencia crece según los relevamientos de la consultora Carrier y Asociados.
Quiénes son los jugadores locales
El fenómeno tiene nombres propios. BGH lanzó su línea Joy y Noblex hizo lo propio con la serie Go. A ellos se sumaron más recientemente Exo, con su modelo Spanky, y CX, con el CX Phone. Son empresas conocidas por los consumidores argentinos gracias a sus televisores, computadoras y electrodomésticos, y aprovechan esa marca ya instalada para ganar la confianza de quien compra su primer smartphone.
- BGH: línea Joy.
- Noblex: serie Go.
- Exo: modelo Spanky.
- CX: CX Phone.
Por qué ahora
Según el análisis de Carrier, el surgimiento de marcas locales responde a la combinación de dos factores: la masificación de los smartphones y la consolidación de Android como plataforma dominante. Cuando el teléfono inteligente deja de ser un producto de nicho y pasa a ser masivo, se abre espacio para propuestas de precio accesible. Y cuando un sistema operativo abierto concentra el mercado, cualquier fabricante puede ofrecer un equipo compatible con las mismas aplicaciones que usan los modelos de las grandes marcas.
El consultor compara el momento con lo ocurrido en los años noventa con las computadoras personales, cuando la estandarización de la plataforma permitió que ensambladores locales compitieran con las firmas internacionales. El paralelo es claro: la tecnología se vuelve commodity y el valor se desplaza hacia la distribución, el precio y el servicio posventa.
Ventajas y limitaciones
Las marcas nacionales cuentan con algunas ventajas concretas. Conocen el canal de comercialización local, tienen redes de servicio técnico propias y pueden adaptar su oferta a las promociones de las grandes cadenas de electrodomésticos. También se benefician del régimen de producción en Tierra del Fuego, que favorece el ensamblado en el país.
Las limitaciones también son evidentes. Su capacidad de inversión en diseño y marketing es menor, dependen de proveedores asiáticos para los componentes y les cuesta competir en la gama alta, donde el peso de la marca global es decisivo. Por eso su estrategia se concentra en la gama de entrada y en la gama media baja.
Una tendencia que puede acentuarse
Con cuatro marcas ya en el mercado y otras evaluando su ingreso, todo indica que la presencia nacional podría acentuarse. Si logran sostener la calidad, mantener precios competitivos y ofrecer actualizaciones de software razonables, los fabricantes locales tienen la oportunidad de convertirse en una alternativa estable para millones de usuarios. Es, sin dudas, la hora de los locales.
